Sábado, 5 de abril del 2025
Color: MORADO. IV Semana del Salterio
Homilía: V Domingo. Tiempo Cuaresma. Ciclo C
- Primera Lectura. Jr 11,18-20: “Yo, como cordero manso, llevado al matadero”.
- Salmo Responsorial: 7,2-3.9bc-10.11-12: “Señor, Dios mío, a ti me acojo”.
- Evangelio. Jn 7,40-53: “Estudia y verás que de Galilea no salen profetas”.
“Jesús se presentó como una realidad diferente”
El Señor me instruyó y comprendí. Han pasado ya 30 días desde que iniciamos nuestro camino de cuaresma. Ha sido un tiempo de permitirnos adentrar en el conocimiento de la naturaleza de Cristo por el ejercicio constante de la Fe, la Esperanza y la Caridad, a través de cada una de las acciones, obras y entrega que hacemos a nuestra comunidad de fe y a nuestro entorno local. Es mediante esta búsqueda constante de parecernos al Jesús, que se fortaleció en el desierto para resistir el tiempo fuerte, que vamos siendo formados y transformados; es aquí cuando comprendemos, interiorizamos y asumimos que la verdad de la salvación no se queda en aceptarla, sino que nos impulsa a presentarla a los demás, en todo lugar y en todo tiempo, aún en aquellos lugares y a aquellas personas que no esperan de nosotros otra cosa que ser uno más del montón.
Jesús se presentó como una realidad diferente, disruptiva, en medio de una sociedad que ya tenía bien establecida sus normas y sus verdades. Como en aquel tiempo, hoy la gente continúa tratando de identificar a ese que representa al Mesías, a la Salvación. Puede ser que la respuesta sea esperada desde la clase política, la élite estudiada, u otro poder ya establecido; sin embargo, por medio de la muestra de la acción transformadora del Espíritu Santo de Dios, que actúa en nosotros y nos lleva a profundizar en su naturaleza, vamos atestiguando y presentando esa alternativa, esa esperanza viva por la resurrección, mostrando que la respuesta a la necesidad de la humanidad está en esas palabras que dijo Nicodemo: “escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho”.
Este buen accionar, puede provocar en otros comportamientos que más bien se alinean a aquellos que exhiben frutos contrarios a los del espíritu, como nos lo dice la epístola a los gálatas. No obstante, démosle siempre la oportunidad del juicio al Señor, quien vendrá con su verdad, sondeará los corazones y cuidará a los suyos. Por lo tanto, hermanos, continuemos en este tiempo de transformación, propagando el mensaje que prueba las entrañas y el corazón, ese que cuando cae en buena tierra da fruto bueno y abundante. Dios se hace de medios y formas diferentes cada día, pero no se detiene en hacerse escuchar. Somos nosotros, con nuestras voces, con nuestros actos de misericordia y desprendimiento, con nuestras muestras de resiliencia ante la adversidad que enseñamos al Jesús que nos instruye, al que representa el único camino de vida.
Oración: Que el ejercicio constante de los actos de misericordia, impulsados por la acción de tu Espíritu Santo en nuestras vidas, transformen nuestro pensamiento y nuestros corazones para seguir presentando la verdad de tu resurrección. Amén.
(Guía Litúrgica)
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