Moniciones: Asunción de la Virgen. 15 de agosto del 2026
Sábado, 15 de agosto del 2026
Color: BLANCO
XX Domingo. Tiempo Ordinario. Ciclo A. 16 de agosto del 2026
- Primera Lectura. Ap 11, 19a;12,1.3-6a.10ab: “Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas”.
- Salmo responsorial: 44, 11,12ab.16: “De pie, a tu derecha, está la reina”.
- Evangelio. Lc 1,39-56: “Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí”.
“Del dolor al gozo eterno: María, la Madre que camina con su pueblo”
ENTRADA:
Amados hermanos ante la presencia del Señor nos acogemos con amor fraterno.
En la Visitación, Isabel saluda a María de una forma magistral: “Dichosa tú que has creído porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. Era un recibimiento a su prima que iba a ayudarla en la necesidad. Y la respuesta de María es maravillosa, el canto del Magníficat, un canto tan impresionante y lleno de contenido que desborda todo lo que nosotros podamos decir de él.
Lectura del Libro del Apocalipsis (11, 19a;12, 1.3-6a.10ab)
Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.
Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios (15, 20-27a)
Pues es necesario que Cristo reine hasta que Dios ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (1,39-56)
El reconocimiento y la consideración por María ha sido algo siempre presente entre los creyentes católicos.
La Asunción de María significa para nosotros aliento y consuelo para nuestra esperanza.
Gregoria Mejía Hilario/greymhilario@gmail.com
Oración Universal:
El que preside: En María Santísima, asunta al cielo, la Iglesia contempla su destino de gloria y belleza. A su intercesión confiamos los deseos y súplicas de nuestro corazón diciendo todos: Renuévanos, Señor, por la gloria de tu amor.
- Por la Iglesia, que en María Santísima contempla reflejada su propia imagen, para que a través de su obra apostólica eduque a sus hijos en la virginidad del corazón. Oremos.
- Por los sacerdotes, los misioneros, los consagrados y todos los responsables de anunciar el Evangelio de la vida en tierras difíciles y pobres, para que nunca les falte el consuelo y la oración de toda la Iglesia, y encuentren corazones sedientos de Dios y del mensaje del Evangelio. Oremos.
- Por los responsables de las naciones, para que, a imitación de María Santísima, sean atentos y solícitos en la búsqueda del bien común y en la custodia de la dignidad humana. Oremos.
- Por los que han perdido la alegría de vivir a causa de los acontecimientos de su historia y de las contradicciones de su propia vida, para que encuentren de nuevo el deseo del camino y la esperanza de una vida mejor. Oremos.
- Por los aquí reunidos, para que, reconociendo en María el modelo auténtico e ideal de la humanidad redimida, seamos atraídos por su ejemplo y sostenidos en el peregrinaje de la fe hacia nuestra madurez cristiana. Oremos.
El que preside: Dios, Padre Omnipotente, que en María Santísima has realizado grandes cosas, renueva en nosotros los prodigios de tu amor. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
COMUNIÓN ESPIRITUAL
“Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar; te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que vuelva jamás a abandonarte”
(San Alfonso María de Ligorio).
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