Saltar al contenido
Reflexionando la palabra
Escúchanos en Aire

Moniciones

Moniciones: XVII Semana.  Tiempo Ordinario.  27 de julio del 2026

Gregoria Mejía Hilario

Color: VERDE

  • Primera Lectura. Jr 13,1-11: “Me compré el cinturón, según me lo mandó el Señor, y me lo ceñí”.
  • Salmo responsorial: Dt 32,18-19.20.21: “Despreciaste a la Roca que te engendró”.
  • Evangelio. Mt 13,31-35: “Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo”.

Amadísimos hermanos en la alegría de Cristo Jesús. Muy buenos días, tardes o noches.

Hoy el Señor nos hace una pregunta silenciosa: ¿estamos permaneciendo unidos a Él o nos estamos alejando poco a poco? Porque la vida pierde sentido cuando se separa de Dios, pero vuelve a florecer cuando se deja transformar por su presencia.

Y aunque el inicio sea pequeño, como una semilla, si dejamos que Dios actúe, su obra crecerá y dará fruto abundante en nuestra vida.

Este pueblo malvado que se niega a escuchar mis palabras, que se comporta con corazón obstinado.

El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas.

Gregoria Mejía Hilario/greymhilario@gmail.com

El que preside: A Dios Padre, que conoce nuestra obstinación y nuestra dureza, dirijamos nuestra oración para que nuestro corazón sea dócil y aprendamos a confiar en su fidelidad, por eso digamos juntos: Perdona nuestras infidelidades, Señor, y escúchanos.

  1. Por todos nosotros bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo: para que sepamos reconocernos hijos amados por Dios y, abandonando todo orgullo, nos hagamos dóciles a su Palabra y estemos agradecidos por el don de la fe. Oremos.
  2. Por el Santo Padre, los obispos y todos los sacerdotes: para que su fe, generada por la roca que es Cristo, sea alimentada por la escucha amante de la Palabra y por una generosa laboriosidad pastoral. Oremos.
  3. Por todos los que con obstinación se niegan a hacer el bien y están atrapados en vínculos de pecado y de vicio, de dependencia de lógicas de poder y de mal, para que encuentren testigos alegres de la vida resucitada en Cristo Jesús y puedan encaminarse hacia el bien y hacia una verdadera conversión del corazón. Oremos.
  4. Por los que en el mundo sufren en la tristeza y en la soledad porque aún no han escuchado el anuncio del Evangelio, para que la gracia de Dios se manifieste en ellos como pequeña semilla de paz y benevolencia, y haga germinar en todos el deseo de buscar a Dios. Oremos.

El que preside: Dios, Padre omnipotente, que nos quieres contigo en el Reino de los cielos, escucha las oraciones que te dirigimos confiando en la mediación de Cristo tu Hijo y Señor nuestro.  Amén.

“Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar; te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que vuelva jamás a abandonarte”

(San Alfonso María de Ligorio).

Si deseas recibir las moniciones en tu móvil por WhatsApp, únete a este grupo: https://chat.whatsapp.com/FqkyuIRsg7W98tmglQyBCM

Sigue el canal de Reflexionando La Palabra en WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029ValBpZA4yltKpk6w9A2C

También por Telegram: https://t.me/+lT2PwtlK1I04ZDgx

UN CALOR EXORBITANTE

El valor de la vida ante la deshumanización

El matrimonio en la República Dominicana: una llamada a renovar la pastoral familiar

Deja tu comentario

Escribe con respeto. No se admiten enlaces, correos, números de teléfono ni lenguaje ofensivo: esos comentarios se rechazan automáticamente.