LA TRINIDAD MODELO DE COMUNIÓN

 

Por P. Wilkin Castillo

 

Santisima trinidad 1En el contexto actual en el que vivimos la Santísima Trinidad se consolida como modelo de comunión, frente a un mundo que vive, sufre y se ve amenazado constantemente por la división, ya sea por el color de la piel, por una ideología subjetiva, por un partido político o por una religión específica.

La Santísima Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Es Dios uno y trino a la vez, caracterizado por una armonía perfecta y única.

Dios creador, el Hijo todo amor y el Espíritu comunión. Dios padre que crea, Dios Hijo que ama y Dios Espíritu que es garantía de comunión entre el Padre y el Hijo.

         Hay una forma muy práctica y conocida por algunos para explicar el Misterio de la Santísima Trinidad, uno y trino a la vez, me refiero a la clásica explicación del huevo, formado por el cascaron, la yema y la clara, tres que son uno.

Claro está, manteniendo la distancia entre una cosa y la otra, pero es una manera sencilla para explicar aquellas realidades que nos parecen complicadas y difícil de comprender, como el hecho en cuestión.

Es bueno traer la comunión de la Trinidad al plano eclesial y familiar, en un mundo donde se vive y se fomenta el relativismo social y se da el rechazo tácito a todo aquello que requiera de compromiso serio y esfuerzo comprometido.

Si bien es cierto, que el amor es un testimonio en el ambiente familiar y eclesial, también lo es la comunión en la misma proporción y valoración. La comunión no tiene que ser necesariamente igualdad, pero si puede ser alteridad y respeto en la diversidad y en la diferencia.

Vivir la comunión en la Iglesia y en la familia, más que una cultura o una simple moda es un deber cristiano y humano, un gesto, una vivencia, un hábito bueno dicen más que mil palabras vacías y sin fundamento.

         Por todo lo dicho es saludable traer y suplantar la comunión de la Trinidad en estos dos espacios reales e importantes, la Iglesia y la familia, como ya hemos mencionado, y ambos están formados por personas llamadas a colaborar a favor de la comunión entre sus miembros.

La Trinidad es comunión plena y eterna, es uno de los motivos por la cual se constituye en modelo y fundamento real de toda comunión en el plano que sea.

Debemos recuperar la educación basada en la comunión y lejos de todo egoísmo desenfrenado y todo deseo de superioridad, ya que esas acciones no contribuyen a comunidades sanas ni prosperas, por el contrario, afectan y carcomen las buenas y sanas relaciones interpersonales.

Otro elemento a erradicar y mutilar en todo ambiente social son las competencias tóxicas, es decir, esas vivencias que califican a uno y descalifican al otro. Si por alguna razón vamos a fomentar las competencias que éstas estén basada y orientadas a fortalecer la sagrada dignidad humana y no lo contrario.

Es penoso y doloroso, aunque es común entre nosotros, ver a dos hermanos o a dos miembros de una misma familia, pelearse y distanciarse el uno del otro por interese particulares y personales. Incluso podemos nosotros colaborar consciente o inconscientemente para que esta situación de riña y diferencias se mantenga con nuestras acciones e intervenciones en ese caso concreto.

Si con algo debemos quedarnos de este gran Misterio de la Santísima Trinidad es su unidad perfecta, plena y auténtica. Hemos de aspirar cada día a más en relación a esta materia de la unidad y la armonía entre nosotros. Dios nos ha dado la oportunidad de amarnos, perdonarnos y entendernos como persona.

 Es un gran privilegio que nosotros los seres humanos tenemos de saber a qué estamos llamados y que nos corresponde a cada uno. Nunca olvidemos que al final de nuestros días terrenos y a inicio de nuestra vida celeste se nos preguntará, cuánto amamos y cuánto estábamos unidos.

 

Lecturas Moniciones  Homilía

 

Itinerario de Evangelización 2020

 

VALOR DEL AÑO:

Un pueblo discípulo misionero, que tiene una experiencia personal y comunitaria con Cristo, Palabra encarnada”

 

LEMA DEL AÑO:

“Con Jesús, Palabra encarnada, nuestra vida será transformada”

 

Lema del mes:

 “Reconocieron a Jesús al partir el pan” (Lc 24,31)

 

Valor del mes:

EUCARISTÍA

 

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