Domingo, 30 de marzo del 2025. IV Semana del Saltenrio
- Primera lectura: Jos 5,9-12: Aquel año comieron de los que producía el país.
- Salmo Responsorial: 33: Mi alma se gloría en el Señor.
- Segunda lectura: 2Cor 5,17-21: El que está unido a Cristo es un nuevo ser.
- Evangelio: Lc 15,1-3.11-32: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Color: MORADO
“Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido”
Queridos hermanos y hermanas: hoy celebramos el Domingo de Laetare, el domingo de la alegría, un día que marca la cercanía de la Pascua. Es un tiempo de gozo y esperanza, cuando la Iglesia nos invita a mirar hacia adelante con confianza, sabiendo que la misericordia de Dios nos llama al arrepentimiento y a la renovación. Este es el núcleo de las lecturas de hoy: la misericordia infinita de Dios, que nos ofrece siempre la posibilidad de comenzar de nuevo.
En la primera lectura, el pueblo de Israel celebra la Pascua por primera vez en la tierra prometida, un acto lleno de significado. Es un momento de renovación, de recordar el paso de Dios por su historia y el cumplimiento de sus promesas. De igual manera, nosotros, en este tiempo de Cuaresma, estamos llamados a vivir una Pascua anticipada: la Pascua de nuestra conversión y reconciliación con Dios. Al igual que los israelitas, podemos celebrar la libertad que Dios nos ofrece, una libertad alcanzada por la misericordia.
El salmista nos invita a “gustar y ver qué bueno es el Señor” (Salmo 33). Es un llamado a experimentar la bondad de Dios, a saborear su misericordia que nunca se agota. Él no es un Dios lejano ni indiferente, sino un Dios cercano, lleno de compasión. En el corazón del Evangelio, la parábola del hijo pródigo, Jesús nos muestra el rostro de un padre lleno de misericordia, que no solo espera a su hijo perdido, sino que corre hacia él, lo abraza y lo recibe con una fiesta. El banquete que se celebra es el símbolo del perdón que Dios ofrece a todos los que se arrepienten. “Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido” (Lucas 15,32), nos dice el padre, mostrando que el arrepentimiento nos devuelve a la vida.
San Pablo, en la carta a los Corintios, nos recuerda que “si alguno está en Cristo, es una criatura nueva” (2 Co 5,17). El arrepentimiento y la reconciliación no son solo un regreso al pasado, sino una transformación. En Cristo, somos llamados a renacer, a ser hechos nuevos, y a vivir en la alegría de saber que no estamos condenados a permanecer en nuestra condición de pecado, sino que siempre podemos volver a Dios.
Este Domingo de Laetare nos invita a experimentar la misericordia de Dios con gozo y esperanza, sabiendo que el Señor nos da la “feliz esperanza de arrepentirnos”. A medida que nos acercamos a la Pascua, podemos renovar nuestra fe, nuestro amor y nuestro compromiso con Dios, celebrando con alegría su perdón y su llamada a la vida nueva.
Que, como el hijo pródigo, volvamos al Padre con confianza, sabiendo que su amor y su misericordia nos aguardan con los brazos abiertos.
(Guía Mensual)
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Aquí podrás escuchar el Evangelio y la reflexión para hoy:
EL HERMANO RESENTIDO
Lecturas: Sábado. III Semana de Cuaresma. 29 de marzo del 2025
Moniciones: Sábado. III Semana de Cuaresma. 29 de marzo del 2025
Lecturas: Viernes. III Semana de Cuaresma. 28 de marzo del 2025
Moniciones: Viernes. III Semana de Cuaresma. 28 de marzo del 2025
Homilía: Viernes. III Semana de Cuaresma. 28 de marzo del 2025
CUARESMA, REFLEXIÓN Y CONVERSIÓN
PASANDO DE LA TENTACION A LA TRASNFIGURACIÓN