Lecturas: XX Semana. Tiempo Ordinario. 21 de agosto del 2026
Viernes, 21 de agosto del 2026
Color: BLANCO
- Primera Lectura. Ez 37,1-14: “Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados”.
- Salmo responsorial: 50,12-13.14-15.18-19: “Derramaré sobre ustedes un agua pura que los purificará de todas sus inmundicias”.
- Evangelio. Mt 22,34-40: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
XXI Domingo. Tiempo Ordinario. Ciclo A: 23 de agosto del 2026
“Poner amor donde no hay amor”
Primera lectura: Ez 37,1-14
Lectura del Profeta Ezequiel
En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.
Me preguntó: «Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?» Yo respondí: «Señor, tú lo sabes». Él me dijo: «Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: ¡Huesos secos, escuchen la Palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre ustedes espíritu, y vivirán. Pondré sobre ustedes tendones, haré crecer sobre ustedes carne, extenderé sobre ustedes piel, les infundiré espíritu, y vivirán. Y sabrán que yo soy el Señor».
Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu.
Entonces me dijo: «Conjura al espíritu, conjura, hombre mortal, y di al espíritu: Así dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan.» Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.
Y me dijo: «Hombre mortal, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados. Por eso, profetiza y diles: Así dice el Señor: Yo mismo abriré sus sepulcros, y les haré salir de sus sepulcros, pueblo mío, y les traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra sus sepulcros y les saque de sus sepulcros, pueblo mío, sabrán que soy el Señor. Les infundiré mi espíritu, y vivirán; los colocaré en su tierra y sabrán que yo, el Señor, lo digo y lo hago». -Oráculo del Señor.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 106,2-3.4-5.6-7.8-9
R/. Den gracias al Señor, porque es eterna su misericordia
Que lo confiesen los redimidos por el Señor, los que él rescató de la mano del enemigo, los que reunió de todos los países: norte y sur, oriente y occidente. R/.
Erraban por un desierto solitario, no encontraban el camino de ciudad habitada; pasaban hambre y sed, se les iba agotando la vida. R/.
Pero gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de la tribulación. Los guio por un camino derecho, para que llegaran a ciudad habitada. R/.
Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó el ansia de los sedientos, y a los hambrientos los colmó de bienes. R/.
Evangelio: Mt 22,34-40
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús, y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas».
Palabra del Señor
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